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LA ESTERILIZACION Y LOS ANTICONCEPTIVOS

LA ESTERILIZACION Y LOS ANTICONCEPTIVOS

 

 

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Estos métodos de regulación de nacimientos son antinaturales
y van contra la dignidad del ser humano.
Además, en muchos países, los gobiernos presionan a
los más pobres para someterse a estos métodos,
abusando de su ignorancia y, a veces, se los chantajea a cambio de alimentos necesarios para el sustento familiar.

Con relativa frecuencia, el someterse a la esterilización
(ligadura de trompas o vasectomía) en malas condiciones
higiénicas, en poblados alejados, ha traído graves
consecuencias para la salud de los pacientes, incluso la muerte.

La esterilización es en sí misma una mutilación corporal, que va en contra de la misma dignidad de la persona, cuando no hay causas justificables.



Decía el Papa Pablo VI  en la encíclica "Humanae vitae": "Hay que excluir como método de regulación de nacimientos la esterilización directa, perpetua o temporal, tanto del hombre como de la mujer". Lo mismo podemos decir de los anticonceptivos artificiales, que, al no ser naturales, son de alguna manera inhumanos y van contra la misma persona. En primer lugar, hay que descartar los DIU (dispositivos intrauterinos, como las espirales, T de cobre, etc.), pues son abortivos y, por tanto, criminales. En cuanto a las píldoras, hay algunas como la RU-486, que son claramente abortivas. Otros productos como Microgynon, Nordette, Depoprovera... son también abortivos. Pero, aunque no lo fueran, está comprobado que todas las píldoras son dañinas para la salud. Algunas asociaciones de USA han enumerado hasta 18 enfermedades que pueden producir estas píldoras, como la embolia, ataques al corazón y, algunos dicen, que incluso el cáncer.

Con relación a las cremas o jaleas, la firma norteamericana Johnson & Johnson ha sido demandada varias veces por el nacimiento de hijos deformes, concretamente con relación a la jalea Orthogynol. Y no olvidemos a la famosa píldora Thalidomida, con la que nacían los niños sin brazos. Si la Iglesia aceptara como buenos los anticonceptivos no abortivos, todos se sentirían libres para usarlos, incluso los jóvenes no casados, se podrían comprar en cualquier tienda, como si fueran caramelos, habría una intensa campaña por televisión y esto no haría más que fomentar el libertinaje sexual y los abortos.

Por eso, los profesionales cristianos tienen que poner su objeción de conciencia, cuando les obliguen a realizar operaciones de esterilización o colocar DIU. Los farmacéuticos cristianos deben rechazar vender todos estos métodos artificiales, que, a la larga, son dañinos para la salud física, síquica y espiritual de las personas. La Iglesia solamente acepta los métodos naturales de Ogino-Knaus, de temperatura y el de Billings. Este último, según la OMS (Oficina Mundial de la Salud) de la ONU, tiene hasta un  98,5% de eficacia y seguridad sin efectos negativos colaterales.

Muchos gobiernos alientan campañas de planificación familiar con la idea de que "somos muchos y pobres y, estando menos, seremos más ricos". Pero, como decía Pablo VI en la ONU, en Octubre de 1965, el problema no es suprimir comensales, sino en multiplicar el pan. No se adelantaría nada, siendo menos personas, si seguimos siendo tan irresponsables e inmaduros como antes. Lo importante no es tener más, sino ser más como personas. Aparte de que es una falacia, como lo han probado economistas de fama internacional, el decir que, siendo menos, tendremos más dinero.

En conclusión, como dice el Papa Juan  Pablo II: "La Iglesia condena como ofensa grave a la dignidad humana y a la justicia todas aquellas actividades de los gobiernos o de otras autoridades públicas, que tratan de limitar de cualquier modo la libertad de los esposos en la decisión sobre los hijos. Por consiguiente, hay que condenar con energía cualquier violencia ejercida por tales autoridades en favor del anticoncepcionismo e incluso de la esterilización y del aborto procurado" (Familiaris Consortio, 30).