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Testimonios de Penitencia por Amor

PERDONADA, AMADA Y FELIZ

 

 

En los años de mi juventud estaba muy alejada de Dios, simplemente sabía que existía pero no la amaba como se debe, tampoco me daba cuenta de las bendiciones que me estaba perdiendo, no asistía casi nunca a las Eucaristías del domingo ni de precepto y cuando lo hacía, iba obligada por mis padres. Para mi eran más importantes las cosas del mundo, como novelas, fiestas y demás distracciones que nos presenta el mundo, las cuales nos absorben y no nos permiten vivir las cosas que son verdaderamente importantes.

 

Durante mi época de estudiante en el colegio, tenía el anhelo era graduarme y estudiar una carrera profesional, la cual logre con mucho esfuerzo porque en el año 1997 se me ocurrió la brillante idea de irme a vivir en unión libre con mi novio, en la casa de sus padres. Vivimos así durante estos 14 años en este pecado mortal. En el año 1999, Dios nos regaló una hermosa niña, a quien tampoco de pequeña eduque en al amor a Dios y a la virgen María.

 

En el año 2008 quede en estado de embarazo, fue una noticia maravillosa, nos llenamos de mucha ilusión, en el cuarto mes después de una ecografía recibimos la noticia de que nuestro bebe venía con síndrome de Down, fue algo inesperado y después de practicarme muchos exámenes, los médicos nos recomendaron interrumpir el embarazo y sin pensarlo más se llevó a cabo este procedimiento. Después de esto vinieron tiempos muy tristes de mucho dolor y arrepentimiento.

 

En el año 2011 empezaron las consecuencias, vivimos momentos difíciles, mi pareja me fue infiel y terminamos la relación, esta situación duro 3 meses. Mi corazón se llenó de odio, rabia, fastidio y mucho rencor, no me creía capaz de perdonarlo, a pesar de que mi hija me rogaba que lo perdonara.

 

Busque ayuda y por gracia de Dios, encontré en mi camino la fundación Creo, allí me recibieron con mucho cariño y me hablaron de un proceso de sanación interior que se llamaba “Penitencia por Amor, nos invitaron a conocerlo y asistí con mi pareja.

 

Con la ayuda de las Servidoras, aprendí a perdonar, al principio fue difícil para mí, pero mi pareja estaba dispuesto a luchar por nuestra relación y por nuestro hogar. Aprendimos el valor de vivir en el mismo techo pero en abstinencia total, como un ofrecimiento a Dios para obtener por su Misericordia la gracia de unir nuestras vidas en el Sacramento del Matrimonio.

 

Dentro del proceso surgieron muchas dificultades, a tal punto de querer dejarlo todo. Pedí la intercesión de Virgencita María por un Sacerdote para hacer una Confesión de Vida, pude preparar la confesión, examinando toda mi vida con dolor y arrepentimiento por haber ofendido tanto a Dios y a los demás, salí renovada de esta reconciliación, con el propósito firme de en lo posible no volver a herir el Corazón de Nuestro Señor. Sentí su Misericordia y su Amor.

 

Empecé mi Penitencia por Amor y tres días después orando ante el Santísimo le pregunte a Jesús: Señor que hago con mi pareja y sentí que le habló a mi corazón diciéndome: “amalo” y yo le dije Señor como lo amo si yo ya siento que no lo amo, Él me respondió amalo con mi corazón no con el tuyo.

 

Guiada por la Servidora que atendía mi caso y como tenía pendiente la sanación del Aborto en el año 38 de mi vida, inicié los 9 días de reparación de mi bebé, fue un proceso muy triste y doloroso al recordar todas las circunstancias que me llevaron a cometer este asesinato. Cuando terminé ofrecí la Eucaristía por los niños no nacidos, reconociendo dignamente a mi hijo con un nombre y perdonando a todas las personas que fueron participes de este desagradable momento. De igual manera pude presentar otros bebes abortados por los métodos de planificación artificial.

Todo se fue dando en beneficio para nosotros a partir de este momento, asistimos a un retiro de parejas, Dios lo propiciaba todo. Nuestros corazones experimentaron la gracia del perdón y el deseo firme de luchar por salvar nuestro hogar.

 

Después vino lo que tanto soñábamos; “la propuesta de Matrimonio”, aunque aparecían obstáculos, la fuerza del amor los vencía todos. Celebramos Nuestro Matrimonio con el Sacerdote que puso Dios en nuestro camino y con miles de bendiciones. Consientes de nuestro compromiso ante el Señor, dimos el “si” para toda la vida. Invitamos a Jesús a quedarse con nosotros y ser el miembro más importante en nuestro hogar.

“Penitencia por Amor” es un regalo y una bendición de Dios. Si dejamos nuestra vida en sus manos, solo pueden venir cosas buenas para nuestros hijos y nuestras familias. Dios nos ama sin medida y debemos consagrarle a Él la vida completa. Le pertenecemos y somos de su propiedad, solo quien ama a Dios y se entrega a ÉL sin medida, puede encontrar la verdadera felicidad.

Con la Penitencia por Amor, nuestra vida cambio totalmente, aprendimos a amar y a vivir la Santa Eucarística, así mismo el sacramento de la Reconciliación, el Santo Rosario y la Adoración al Santísimo. Ahora hacen parte de nuestra vida diaria, hemos recibido muchas gracias y bendiciones, en nuestro hogar respiramos amor, tranquilidad, unidad y vamos siempre tomados de la mano de Dios y mamita María.

Que este sea el momento para dar infinitas gracias a Dios por que existen fundaciones como la Fundación Creo, con personas tan espirituales, consagradas y llenas de Dios, dispuestas siempre a ayudar a las personas que requieren una palabra oportuna y un abrazo sincero.

Dios bendiga y proteja a todas las servidoras de la Fundación Creo, las ilumine y la santísima Virgen María las cubra con su manto.

Con Amor “Felices para Siempre”

 

 

 

 

 

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