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Testimonio Penitencia por amor Extraordinaria

Mi nombre es Pablo, soy un joven profesional de 22 años, estuve al borde de la muerte por un infarto cerebro vascular que me llevó a vivir tres días en estado de coma. Esto generó en mi un daño permanente en la irrigación de la sangre en mi cerebro, por lo cual los médicos me desahuciaron, es decir en cualquier momento podría morir.

Cuando volví de este estado de coma, me encontraba en una sala de cuidados intensivos, no entendía lo que me había pasado puesto que lo último que recordaba era estar en mi escritorio de trabajo. Cuando conocí el diagnóstico de los médicos especialistas, sentí que mis sueños se desmoronaban ante mis ojos, pues en mis proyectos nunca contemplé la posibilidad de ver mi vida al filo de la muerte a tan temprana edad.

Fue la época más difícil de mi vida. Yo creía que había alcanzado mi felicidad: rumba, trabajo, "amigos" y dinero, todos mis ídolos cayeron y desaparecieron en el instante que dejé de tomar.

A pesar de todo el apoyo que tenía a mi alrededor, nadie entendía lo que estaba pasando internamente, pasar de ser "el mejor" en lo que quería, como me gustaba autoproclamarme, a ser una persona más y tener dificultades en todos y cada uno de los aspectos de mi vida. Buscaba dentro y fuera de mí una explicación y no la encontraba. Recibí el apoyo y las oraciones de toda mi familia y de los sacerdotes más allegados. Recibí el sacramentos de la Unción de los enfermos y también pude confesarme, entregando todos los pecados que cargaba desde los ocho años.

Yo sentía que Dios me había dado una oportunidad de volver a vivir para reparar toda mi vida. Crecí en un hogar católico u mi madre oraba por mi conversión todos los días. Ella me llevó un día a la Fundación Creo, allí me hablaron de la vida eterna y del peligro que corría mi alma. Me invitaron a hacer un proceso de sanación interior para reparar la historia de mi vida por medio de la Penitencia por Amor Extraordinaria.

Inicié este proceso de sanación interior y hoy puedo decir que soy un hombre nuevo, puedo comprender que el Amor de Dios es infinito, que este impacto en mi vida me ayudó a encontrarme con Él y conmigo mismo y ahora veo la vida de una manera completamente distinta.

Yo volví a nacer, reconozco todo el daño que causé, el cual intento reparar día a día. Sin embargo, debo estar atento y vigilante cada día la salvación, entiendo que es una lucha diaria que sólo se gana si estoy en gracia de Dios. Ahora sigo con la absoluta confianza de que Dios está conmigo, que Él es victorioso en mi, que siempre encontrare dificultades y tentaciones en el camino pero que con la ayuda de Dios las venceré.

Se, que el dueño de mi vida es Dios, que en cualquier momento me puede llamar pero ahora tengo la plena seguridad que su misericordia limpió mi pasado escrito en mi Libro de la Vida y me invitó a reparar y a caminar por el sendero de la luz y la verdad.

Por último, este es un llamado de conversión sincera y madura. No esperes a que una circunstancia dolorosa se atraviese en tu camino para volver a Dios como me pasó a mi.

¡Cuanto más difícil es el camino, más cerca estás de la salvación! solo acuérdate de lo que vivió Jesús en su pasión, todo lo que sufrió voluntariamente por nuestra culpa para salvarnos. Después de eso, ¿crees que nos va a abandonar? ¿No crees que si Él pasó por ese dolor, podrías tu al menos intentar seguirlo?

Hoy tienes en tus manos la posibilidad con el libro de Penitencia por Amor Extraordinaria, de una manera sencilla a alcanzar la sanación de tu todo tu ser y así defender la vida eterna.