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2. LOS ESPOSOS

 TESTIMONIOS DE LA PENITENCIA POR AMOR !!!!

 

2. Los Esposos

 

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Recuperé mi dignidad, mi esposo, mi hogar y mi fe
en un Dios que habita en mi familia

Llevaba catorce años de casada, me sentía feliz, creía que todo era normal, mi esposo trabajaba fuera del país, descansaba cada 40 días y se quedaba con nosotras 20, compartiendo todo. Así llevábamos 12 años. Yo creía mucho en su fidelidad y en su amor, pero de un momento a otro todo cambió, me di cuenta de que tenía otra mujer en ese país, aunque llevaban muy poco. Luego mi esposo me dijo que todo se acababa en nuestro hogar, que él se quedaba allá. Me quedé muy sorprendida, me sentía muy defraudada, fue muy triste, sentía que ya nada valía la pena, y casi muero.

Un día, una amiga me llevó a la Fundación Creo, debido a que allí había tenido una bonita experiencia. Fue así como obtuve el contacto con una Servidora del Amor de Dios, quien, iluminada por el Espíritu Santo y Mamita María, me apoyó muchísimo, y empecé a realizar La Penitencia por Amor .

Que consiste en ir a misa todos los días, según la edad de cada persona y rezar el Rosario. Todos los días lo hice con gran devoción y veía en mí un cambio, me sentía más fuerte y tranquila, con fe en Dios en que todo volvería a ser lo mismo que antes.

Me faltaba un día para terminar La Penitencia por Amor , y mi esposo regreso a casa del trabajo para descansar con nuestras hijas, yo lo invite al otro día a la misa que se paga como agradecimiento por todo. Luego él llega a la casa todo cambiado como si quisiera pedir perdón por todo lo que había hecho, pasaron dos o tres días, me pidió perdón yo lo acepté porque lo amaba mucho, él me dijo que en la Eucaristía sintió como una fuerza de Dios que lo impulsaba a dejarlo todo y pedir perdón.

Luego, a la siguiente semana lo llamaron para trabajar en Colombia, él renunció al trabajo anterior y lo dejó todo allá.

Hoy somos una familia feliz y normal, compartiendo todo en nuestro hogar. Gracias a las bendiciones de Jesús y María .Ahora voy más seguido a misa, recibo la Eucaristía y no como antes que solamente iba los domingos.

Me siento más tranquila porque sé que Dios vive en mi familia.

María Helena