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Historia de Daniela

Ven espíritu santo, ven por medio de la poderosa intercesión del inmaculado corazón de Maria, tu amadísima esposa, ven espíritu santo, ven por medio de la poderosa intercesión del inmaculado corazón de Maria tu amadísima esposa, ven espíritu santo, ven por medio de la poderosa intercesión del inmaculado corazón de Maria tu amadísima esposa .AMEN.

 

Recuerdo aquellos días de mi niñez, en donde todo era aparentemente “perfecto” para mi...

Y digo aparentemente porque en realidad nada era perfecto, empezando porque fui producto de un descuido de mis padres, nací por fuera del sagrado matrimonio.

Soy la mayor de tres hermanos, motivo por el cual, fui tratada como toda una princesa, era la consentida de todos, la niña de la casa. Cuando mis hermanitos llegaron, las cosas no cambiaron mucho, aun tenia todo lo que necesitaba y quería, tal situación hizo de mí, una pequeña caprichosa.

Mis padres no se demostraban afecto, no habían abrazos, ni besos, parecía, que estuvieran juntos por compromiso, no se respiraba amor en mi hogar.

Llegó la época de colegio (primaria) y me caractericé por ser la nena aplicada, juiciosa e intelectual, pocos amigos. Me crie con buenos valores espirituales.

Fui creciendo y todo cambió ya no estudiaba y me juntaba con amigos que me llevaron a conocer un mundo lleno de oscuridad, nuestros temas de conversación eran la música, el sexo y las fiestas. Mi amistad con Jesús era a medias, asistía a las eucaristías pero sin mucho interés.

Mi circulo social fue creciendo; conocí a un chico y después de ser “buenos amigos” nos hicimos novios, era mucho mayor que yo. Hablamos con mis padres para que todo fuera oficial, como ellos lo conocían desde hacía muchísimo tiempo aceptaron sin problema.

Todo marchaba en orden, la relación aportaba cosas buenas a mi vida, hasta que se convirtió en mi “dios”. Estaba enceguecida; mi mundo giraba en torno a él, dejé a un lado a Dios, a mi familia y amigos.

Iniciamos relaciones sexuales, todo por temor a perder su cariño. Cuando perdí de mi virginidad, fue completa y absolutamente horrible, no por aquél dolor físico, sino por la herida que se había abierto en mi alma.

Día tras día lloraba, nada era consuelo para mi, había perdido algo muy preciado para Dios, la pureza.

Con el pasar del tiempo me dejé envolver por deseos y situaciones, a tal punto de convertirme en esclava del sexo; pornografía, masturbaciones, anticonceptivos, etc; llegué a experimentar cosas aberrantes, confundí el amor con la lujuria.

Ya nada me llenaba, mi pareja no me satisfacía en ningún sentido, necesitaba buscar algo mas, la situación económica en mi casa era bastante dura por ello, empecé a aceptar propuestas de personas con altos cargos, políticos, profesores, todos comprometidos.

¡Sí!, pensé en vender mi cuerpo, me decía a mi misma “me divierto un poco, consigo dinero fácil y con eso ayudo a mi familia”, ya no tenia limites, seducía y manipulaba a los hombres a mi antojo, todo lo que me proponía con cada uno de ellos lo conseguía, a pesar de todo la misericordia de Dios para conmigo fue más grande, Él no permitió que siguiera contaminando mi cuerpo (templo del Espíritu Santo) no permitió que cayera más bajo.

Mi “relación sentimental” entró en una etapa difícil, aquel muchacho se dio cuenta que yo era una persona mentirosa, mala, infiel y perversa, capaz de destruir todo a mi paso, motivo por el cual decidió darle fin al noviazgo.

Por otro lado en mi casa las cosas estaban muy mal, la crisis económica aumentaba, mi relación con mis padres era terrible, no soportaba a mis hermanos, sentía que odiaba a mi familia.

Mi papá casi nunca estaba con nosotros, su trabajo se lo impedía, mi mamá se dedicaba en cuerpo y alma a sacarnos adelante, aun así no me importaba el sacrificio que ambos hacían por mis hermanos y por mí.

No estaba conforme con nada, tenia tantos vacíos, me sentía tan sola, todos se habían alejado de mí, escuchaba en mi mente voces, que me obligaban a actuar de cierta manera; entré en una depresión bastante fuerte, al punto de atentar contra mi vida en dos oportunidades, en ambas fallé, no era mi hora “pensé yo”.

Al reaccionar, me di cuenta que necesitaba ayuda, quería que regresara mi inocencia, deseaba escapar y dejar atrás todo.

Le pedí a mi familia ayuda psicológica con una doble intención, poder salir del laberinto y una vez recuperada demostrarle a mi ex novio que podía ser una mejor persona con el fin de que se arrepintiera de haberme dejado.

Sin embargo, caí en mi propio juego porque mi madre (bendita madre) me llevó a un mejor lugar (la parroquia), allí, se encontraba una mujer que inspiraba mucha paz (religiosa), me acerqué a ella y sentí la confianza de contarle lo que estaba pasando con mi vida, no sabia si ella podía ayudarme pero tenia el anhelo de desahogar lo que llevaba por dentro, porque sola ya no podía. Mientras hablaba no podía contener mis lagrimas; ella me escuchaba, sonreía y me miraba con dulzura sin juzgarme.

Cuando terminé, me dijo las siguientes palabras que le dieron consuelo a mi alma “DIOS, ESTÁ TOCANDO A LA PUERTA DE TU CORAZÓN, NO DUDES O TEMAS EN ABRIRLE PORQUE SU AMOR ES INFINITO Y SU MISERICORDIA LO PERDONA TODO”

Se cumplió allí la promesa de Dios “Una sola palabra tuya bastara para sanarme”

Una noche, la religiosa llegó a mi casa a darme algo muy especial, una boleta para un retiro de conversión, al día siguiente alisté mis maletas e inició un maravilloso viaje; MI REENCUENTRO CON EL SEÑOR.

El Señor actúa de muchas formas, de hecho utiliza personitas muy especiales, para realizar su obra. En ése lugar conocí a muchos que llevan el mensaje del amor y por supuesto se valió de ellos, para seducirme.

Mi amado Jesús lo había hecho todo perfecto, era la hija pródiga volviendo a los brazos de mi padre, El, hizo una fiesta enorme por mi regreso a casa.

El permitió que yo tocara fondo, para levantarme y hacer de mi una nueva criatura, pero... ¿cómo lo haría? Si mi vida estaba llena de complejos, heridas, sufrimiento y dolor; lo que para el hombre es imposible para Dios es posible.

El, no buscaba remendarme, El deseaba que yo naciera de nuevo, ¡si! El Quería que realizara PENITENCIA POR AMOR (santa eucaristía, rosarios y visitas a Jesús sacramentado por cada año de vida, incluyendo el tiempo de gestación) Método por el cual, podía borrar cada línea del libro de mi vida e iniciar un nuevo escrito.

Fue la experiencia mas grande e importante en mi proceso de sanción interior; Dios todo lo hace nuevo y no hay muros que El no pueda derribar, su amor nos sostiene, dependemos solo de Él.

Recordar y entregar cada situación de mi vida hizo que mis cargas y mi dolor se fueran por completo.

Mi libro de la vida quedó limpio, ahora escribo uno nuevo y se titula ¡MIRA LO QUE DIOS HIZO EN MI!...

Soy una nueva persona en el amor de Dios,(consagrada a Jesús por Maria) tengo la certeza que con El todo lo puedo, es por eso que voy de su mano, guiada por Maria Santísima y San José Bendito; mis únicos y verdaderos amores.

Inivito a todo el que lea mi testimonio que se dé una oportunidad de “volver a Nacer” con la “PENITENCIA POR AMOR”

Daniela.