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TESTIMONIOS DE LA PENITENCIA POR AMOR !!!!

1. Mi Historia Personal

 

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La Penitencia por Amor como mi camino de conversión

“Pertenecí a una familia católica donde mi padre y mi madre obedecieron a Dios para formar su familia a través del Santo Sacramento del Matrimonio, fui la cuarta de ocho hijos y la historia de mi vida desde muy niña inicia en un ambiente espiritual muy rígido. Mi papá nos obligaba a rezar el rosario y a asistir a la misa los domingos; esto se tornó para mí como algo impuesto que no me permitió conocer la grandeza de lo que estaba viviendo, era algo que me tocaba hacer porque de lo contrario me castigaban.

“Cuando tenía 20 años, me casé con un hombre muy especial, de costumbres distintas a las mías, sin darme cuenta, empecé a alejarme de Dios y de todos los ambientes religiosos que había heredado de mis padres. Durante 13 años viví sin Dios, haciendo de mi esposo, mis hijos, mi trabajo y todo lo demás, mis nuevos ídolos.

“Equivocadamente formé a mis dos primeras hijas sin Dios, de vez en cuando asistíamos a misa porque no quería repetir con ellas lo que a mí me había tocado vivir. Cuando quedé embarazada de mi tercera hija, empecé el camino espiritual debido a que las cosas en mi hogar no andaban bien, fue así como encontré en Jesús un amigo misericordioso y empecé a hablar de Él en todo lugar.

“Mi mejor amiga de la universidad había abortado y por esta razón se quería suicidar, ella me llamó por teléfono para contarme su decisión pero yo estaba en cama porque me acababan de practicar una cesárea por el nacimiento de mi tercer hija (por este motivo no pude asistir a mi amiga en esta decisión tan dura); ella me decía que desde aquel aborto, se había convertido en una mujer insegura, frustrada y que ‘se sentía como una basura’. Esto la había llevado a tener vicios muy difíciles de dejar, hasta el punto de desear morirse, lo único que le pude decir por teléfono fue: ‘Dios te ama’, y ella me contestó: ‘Dios no existe y el amor tampoco’. Al quedarme sin herramientas para defenderle su vida, empecé a orar a su Santo Ángel de la Guarda para que la ayudara.

“Después de la última llamada de mi amiga, pasaron tres meses y nuevamente me llamó, me dijo que su vida le había cambiado y que ahora era feliz, ella había ido a un lugar donde le proporcionaron ayuda a través de una Sanación Post-Aborto y quería que yo trabajara allí.

“Pasado algún tiempo, ella se casó con un hombre maravilloso, pero como consecuencia de su aborto duró unos años estéril, puesto que le habían perforado el útero, pero la infinita misericordia de Dios la sanó y tuvo dos preciosas hijas.

“Conocí la institución de la que mi amiga me habló y empecé a trabajar como voluntaria allí, con la única ilusión de ayudar a las mujeres que estaban embarazadas, para que no abortaran. Así duré nueve años de servicio en esta institución. Dios me regaló la gracia de hacer una especialización práctica en la defensa de la vida (me convertí en Apóstol de la Vida), fue así como aprendí a donarme totalmente para Dios, es decir, dejé de trabajarle al mundo para empezar a trabajar para Dios, ayudando a salvar al pequeño indefenso que viene en el vientre y a su mamá.

“Poco a poco, Dios me fue mostrando lo que quería conmigo: me convertí en su instrumento para atender pacientes en terapias de sanación y empecé a atender a todas las personas que Él quería mandarme. Yo, simplemente le prestaba a Jesús mis oídos, para que los escuchara y luego mis labios para que les hablara, es decir ÉL era quien los atendía como el mejor médico, psicólogo y psiquiatra de sus pacientes; Él con su sabiduría infinita, sabía cómo ayudar y sus terapias me las colocaba en el corazón por medio de la oración, entendía que para ser un buen instrumento de sanación, debía estar en gracia de Dios es decir, yo no podía atender a un paciente sin llevar a Jesús dentro de mi por medio de la Sagrada Comunión en la Santa Eucaristía, las sanaciones eran muy efectivas, cuando los pacientes estaban dispuestos a seguir lo que El Señor les pedía.

“Un día las cosas cambiaron, de repente me vi fuera de la institución donde trabajaba por situaciones de orden interno, a partir de ese momento me di cuenta que me pasó lo de San Pablo (antes Saulo de Tarso), yo trabajaba imaginándome que lo estaba haciendo bien. Montada en un gran caballo, de repente quedé en el suelo. Por su gracia, entendí que yo no era nada y que debía ser dócil, sencilla y humilde.

“Busqué a Jesús en el Santísimo Sacramento y al visitarlo diariamente me permitió conocerlo más en la intimidad de la oración: aprendí a hacer un silencio interior, empecé a escuchar más fácilmente su voz y a comprender todo lo que me sucedía ¡me estaba llamando a una gran misión!

“Me gustaba mucho ir a Misa diariamente y luego visitaba a Jesús Sacramentado, durante nueve meses después de la Santa Eucaristía, llevaba un cuadernito al Santísimo Sacramento y escribía lo que Jesús le hablaba a mi corazón, sin darme cuenta y sin entender, me estaba inspirando una nueva obra, en donde atendería a jóvenes con problemas en el manejo de su sexualidad y cuyo objetivo principal era la defensa de la vida, los valores y principios de la familia. Así nace la obra Fundación Creo, que nace y se sostiene por la oración, donación y entrega total y absoluta de todos nosotros, los Servidores del Amor de Dios.

“Al principio teníamos carencias de recursos económicos, humanos y materiales, pero la Divina Providencia todo lo proveía; cuando Dios me inspiró esta obra, me dio una promesa: todo te lo daré y tú no tendrás que salir a buscar nada (Lc. 1:45), y de esta manera, todo se ha cumplido en el transcurso de estos seis años.

“Mi alma, siempre inquieta de servirle cada vez mejor a Dios, me llevó a prepararme intelectual, física y espiritualmente, para ayudar a sus pacientes de una manera mucho más profunda y profesional, y así poder ofrecer terapias prácticas y sencillas que les ayudaran a sanar todas las heridas, traumas y vacíos, que desde el vientre materno cada ser humano guarda en el corazón y que han sido la causa de sus dificultades actuales.

“Los conocedores del tema de sanación intergeneracional nos han dado a conocer muchas formas para hallar la sanación como: oraciones, libros, programas, congresos, retiros, entre otros. Muchos lo han logrado, otros no. La falta de conocimiento de sí mismo, la ceguera del pecado, y el total desconocimiento del Amor y el poder de Dios para sanar y liberar, hacen que las personas anden buscando de un lado a otro, obteniendo cambios superficiales, fracasos y frustraciones, encontrando vacíos cada vez más grandes, porque buscan solo el milagro de Dios y no un sincero propósito de conversión.

“Cuando Jesús era seguido por la multitud de personas para ser curadas, algunos recibían sus milagros y otros no, porque no tenían el corazón dispuesto al cambio. Jesús dijo en muchas ocasiones: levántate y no peques más, pero si yo no quiero, Dios no puede; nadie puede hacer por ti, lo que sólo a ti te correspondey se trata de la salvación de tu alma. Sólo en Dios y en la disposición de cada uno de nosotros está la solución.

La experiencia de 20 años escuchando en nuestra fundacion tantas historias, siendo testigos de miles de milagros, nos han llevado a escribir este libro, porque muchas personas están como muertas en vida, encerradas en la cueva de su pasado. Hoy como un hilito de luz, Dios está mostrando el camino para encontrar la salida, y reconocer que solo en Dios y en su Amor está la verdadera felicidad.

 

“Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y lo hemos encontrado.” (Lc. 15:24).