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b. Una mujer nueva

 TESTIMONIOS DE LA PENITENCIA POR AMOR !!!!  

  

1b. UNA MUJER NUEVA

 

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Como arcilla en manos del Alfarero

Soy una mujer de 44 años de edad, siempre destacada como una gran líder en mi trabajo, fui escalando grandes éxitos laborales, que me llevaron a experimentar casi todo lo que pueda soñar una mujer, viajar, estar a la moda, ganar dinero, fama, admiradores y eso hacia que buscara cada vez ser mas competente en todo. Llegué a ser Directora de ventas en una empresa Multinacional y sin darme cuenta cada vez me sumergía en un mundo de fantasía y superficialidad, aunque estando en este medio, vivir también se hacia difícil,   por la competencia, las envidias, y la lucha por ser la mejor.

El mundo me fue llevando por donde quiso, comencé a viajar muchísimo, conocí varios países, y  siempre estuve rodeada de personas que solo buscaban gozar la vida entre rumbas, vicios y lo que es peor la vanidad. Las apariencias me llevaron a hacerme una cirugía estética para aumentar el volumen de mis senos, con la ilusión de ganar más las miradas de los hombres, creyendo falsamente que así iba a conseguirme un buen esposo, “que ocurrencia la mía".

El resultado de esta cirugía fue desastroso, no quedé bien y me tocó restaurar varias veces las cicatrices feas que habían quedado en mis senos. Seguí igual de infeliz, porque no había quedado como quería; además comenzó un terrible dolor en mis senos debido a que mi cuerpo no aceptó estos implantes.

En medio de mi desesperación, busqué dentro de mi corazón una respuesta y fue allí donde sentí que había ofendido inmensamente a Dios, pensé que tal vez debía pagar las consecuencias de mi falta de amor propio, pues no me había aceptado como una creación perfecta de Dios, así pasaron casi 4 años, sintiéndome cada día más sola y más triste.

Decidí buscar ayuda y  conocí la Fundación Creo a través de un programa de TV cuando llegué, le dije a una de las servidoras de la Fundación que yo quería servir allí, ella me dijo que primero necesitaba sanar las heridas y vacíos que tenia, “esto doblegó mi corazón” y comencé a hacer mi proceso de sanación llamado La Penitencia por Amor.

En este maravilloso camino que empecé a recorrer para enmendar todos mis errores y restaurar mi vida, decidí quitarme estos implantes y no fue fácil, pues en la nueva cirugía desde el momento de la intervención no me hizo efecto la anestesia y sentí el vivo dolor, en ese instante pude entender que Dios me llamaba a unir ese sufrimiento a la pasión de Cristo.
También puedo decir que Dios me permitió reparar todos los pecados que los hombres cometieron por mi forma de vestir y lucir algo que era solo un espejismo y fantasía, pues las heridas se infectaron y el dolor se agudizaba cada vez más.  Mi restauración lleva 2 meses y todavía sigo sanando.

En este, proceso tan maravilloso, el Señor ha sanado mi vida totalmente, ahora ha tomado mi barro y me ha hecho de nuevo, yo siento que morí para volver a nacer, doy gracias a Papito Dios y a mamita Maria por haberme regalado este precioso tesoro llamado La Penitencia por Amor.

Mile