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5. Para PAPA Y MAMA

TESTIMONIOS DE LA PENITENCIA POR AMOR !!!!  

 
5. Para PAPA Y MAMA

 

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La Penitencia por Amor me devolvió  mi papá
y la fe para creer en Dios por siempre

“Mi nombre es Sasha Valdés, tengo 24 años y desde hace más o menos 10 años empecé todo mi cambio y mi conversión a una vida espiritual y sincera. En mi casa nos decíamos católicos de tradición, pero nos daba lo mismo si íbamos o no a misa, si rezábamos o no, o si nos confesábamos y comulgábamos.

“Cuando yo tenía 14 años, una persona muy especial llegó a mi familia. Dios le puso una misión muy grande, especialmente conmigo. Ella iba a rezar el rosario todos los martes al conjunto donde yo vivía, yo la criticaba y la molestaba porque me parecía una señora rezandera, no entendía nada todavía, pero Dios y la Santísima Virgen María a través de ella me darían la última oportunidad de salvar mi hogar y mi vida.

“Mi papá y mi mamá vienen de un hogar de alcohólicos. Mi papá un enfermito del alma, y mi mamá despreocupada de la religión. Vivíamos como queríamos, sin ley ni Dios. Yo estaba en los años de mi rebeldía, no quería creer en la iglesia, dejé de ir a misa y ya estábamos cansados de hacer todo lo humano posible para que mi papá dejara el alcohol. Era el 2001 y mi papá había desaparecido, duramos sin saber nada de él durante seis meses, los días pasaban y lo creíamos muerto, secuestrado o en las calles como un indigente.

“Llegó a mí la última y única solución a todo esto: La Penitencia por Amor , la medicina para el cuerpo, el alma y el espíritu, lo más grande que me ha podido dar Dios para salvarme y de paso a mi familia. El Rosario diario con Eucaristía diaria, sanarían un tiempo después todos los dolores y heridas que había causado mi padre en mi corazón, y a la vez le pedía a Jesús que me perdonara por todo lo malo que yo había hecho en mi vida.

“Empecé a hacer la penitencia por mi papá, porque yo quería que alguien nos diera alguna noticia de él, que si estaba vivo apareciera o llamara, porque el 2 de mayo era el cumpleaños de mi abuela y ella estaba destrozada. Yo empecé mi penitencia, pero no era fácil, yo estudiaba y estaba en 10º grado y la única hora en que podía asistir a la eucaristía era a las 6:00 p.m. y me costaba mucho rezar el Rosario. Cada vez que iba para la iglesia alguien me retrasaba, no podía llegar, era muy difícil, porque nuestro enemigo no quiere que seamos felices.

“Yo luchaba contra viento y marea para poder cumplir día a día con mi penitencia. Empecé a prepararme para la confirmación, a indagar mucho sobre Dios, a resolver muchas incógnitas y poco a poco Dios iba obrando en mí. No sabía que estaba pasando con mi papá, pero yo, cada día lograba encontrar la serenidad que tanto necesitaba y que solo Dios me podía dar.

“Llegué al último día de mi penitencia, y ese día cumplía años mi abuelita (la mamá de mi papá), mi mamá y yo ya habíamos ido a saludarla el fin de semana, pero ese día yo la llamé, eran las 4:00 p.m. y mi abuelita me dijo: “Mija le tengo una sorpresa”, yo sin poder decir una sola palabra y sin imaginarme siquiera que podía ser, esperé, cuando de pronto la voz de mi papá me habla por el teléfono y mis lágrimas empezaron a caer sin parar, era un mar de lágrimas envueltas en alegría, emoción y tristeza; “mi papá estaba vivo y Dios había hecho un milagro”. Él me habló, me dijo que estaba en una finca, que necesitaba alejarse de todo el mundo, pero que él prometía llamarme cuando estuviera bien para que yo fuera a visitarlo: también me dijo que él todos los días, a las 6:00 p.m. iba hasta una gruta que tenía la finca y rezaba frente al niño Jesús por mí, para podernos encontrar pronto.

“En ese momento entendí todo, el poder de Dios y la Santísima Virgen sobre nosotros. Desde ese momento siguieron pasando muchas cosas, no les voy a decir que mi papá se sanó de la noche a la mañana, tampoco mi vida fue la de una santa, pero si les puedo asegurar que desde ese momento seguí haciendo penitencias de amor, por toda mi familia, en fin, por todas las personas que yo creo que necesitamos muchos milagros de Dios.

“Después de 10 años, soy testigo de los cambios de mi papá y su lucha contra el alcohol y les puedo decir que muchos milagros más se han realizado en mi familia, como por ejemplo, que mis padres, después de 27 años de unión libre se casaran por la iglesia, que mi mamá y mi papá se convirtieran también en católicos comprometidos y que sigan luchando por la salvación y sanación de toda la familia, que mi novio que no era muy cercano a Dios, se transformara en un San José, en mi San José. Ahora estamos viviendo en la Divina Voluntad de Dios y hacemos proyectos juntos con la bendición de Dios para casarnos muy pronto.

“Yo soy una mujer feliz, que no siente rencor en su corazón por nada de lo que ya pasó, porque fue maravilloso, porque a través de todo ese sufrimiento me pude acercar a Dios, porque trato de comulgar y rezar el Rosario todos los días, porque sé que sin Dios, la vida no vale nada. Esto no quiere decir que no tenga tristezas ni problemas, pero los puedo llevar, porque estoy segura de que no estoy sola, que a mi lado va Jesús ayudándome a llevar mis cargas, y le doy gracias a Él porque el instrumento que usó para que yo conociera La Penitencia por Amor , fue mi madrina de confirmación, quien me ha enseñado muchas de las cosas espirituales que sé hasta ahora. Dios la bendiga y nos dé la posibilidad de seguir enseñando este método de salvación tan efectivo y gratuito.

Sasha